Gennaro Auricchio traslada su sede a Cremona, una zona fértil y rica en ganado lechero. Allí comienza a organizar el trabajo de los queseros y les enseña a producir provolone, hasta entonces casi desconocido en aquellas zonas.
Gennaro Auricchio traslada su sede a Cremona, una zona fértil y rica en ganado lechero. Allí comienza a organizar el trabajo de los queseros y les enseña a producir provolone, hasta entonces casi desconocido en aquellas zonas.